Me acuerdo del Estiben en calzoncillos pasando enérgicamente la aspiradora por el pasillo de su casa los domingos por la tarde tras la ocupación de cada fin de semana.
Me acuerdo de los Music Forums, sobre todo de los primeros, los espontáneos, los que eran consecuencia de nuestra necesidad de sentir y amar juntos. En especial de uno en el salón del santuario (entonces casa del Muten) en el que cada uno estaba en una esquina del mundo, fue más cinematográfico que musical para mí.
Me acuerdo llegar a mi casa a las tantas, comprobar que mis padres estaban dormidos y comenzar el ritual: hacerme un porro, ponerme los cascos AKG profesionales y el Tristezas de un doble A de Astor Piazzolla. Sin duda fueron los mejores porros de mi vida.
Me acuerdo cuando fuimos Los Inútiles de Fellini.
Me acuerdo de la moneda que olvidaba Oche durante años para poder llamar a su casa y que le abrieran la puerta.
Me acuerdo ganarle en el futbolín al Fontanero.
Me acuerdo ser el mismísimo Juan Pachanga de Rubén Blades y dejar de serlo. Ni se empalmaba Juanito.
Me acuerdo de un porro cada uno. De he visto a esa esta tarde ¿qué te ha dicho?
Me acuerdo saltarme la piedra del Skatepark de kickflip 360 y tocar el cielo.
Me acuerdo escaparme a la cama de mis padres, y perder la noción del tiempo tocando los lunares y verrugas de la espalda de mi padre. Me acuerdo, como Leolo, del brazo gordo de mi madre sacando el calor de mi cara de juegos veraniegos en la terraza de un bar. De la última vez que nos metimos en la bañera mi hermana Loli y yo, aquella vez mi madre le obligó ponerse un bañador. Me acuerdo ir a mirar y a oler a mi otra hermana, Ángela, desde el borde de la cuna, y volver a perder la noción del tiempo.
Me acuerdo pensar que las embarazadas olían peste por culpa de la madre de un amigo embarazada claro.
Me acuerdo de mi vecina subida en una silla con el uniforme de las monjas (faldita de cuadros…) buscando las revistas porno de su padre en el mueble bar apartando mi picante mano que ya trepaba desde abajo.
Me acuerdo de la fuerza que me ha dado José María en muchos momentos de mi vida. Y de la borrachera con Araceli en la Libra, fue más que un reencuentro, ambos lo sabíamos.
Me acuerdo que mi padre desapareció de mi vida cuando tenía unos 11 años. Hasta hace un año no lloré por esto.
Me acuerdo aún del orfidal, de la ansiedad, de los pensamientos obsesivos, del miedo, de la locura.
Me acuerdo del hombre lobo vestido con la camiseta de la selección española bailando en el espacio de deportes de las noticias del mediodía. Te puedes quedar pillao.
Me acuerdo de la sorprendente hospitalidad del Largo en su piso de granada tras su NO a los gusanitos. Ya ha dejado de ser sorprendente.
Me acuerdo que el Bohemy me dijo un día que cuando todo acabara nos iríamos a la playa a escuchar un tema de Otis Redding. Ya acabó, estoy esperando.
Me acuerdo del dibujo de Samuel beckett que hice para Eli. Y de no decirle que ese dibujo era un agradecimiento por lo que me ha hecho disfrutar como espectador de teatro y como amigo, que es mucho.
Me acuerdo del olor del Muten, y él del mío. No es poco.
Me acuerdo del trío calavera. También del grupo de Brighton.
De Silvio, Serrat y Camarón en el peugeot 106. De cuando Raúl se murió, me temblaron las piernas y el alma hasta que Estiben sacó el gran médico que lleva dentro y nos lo devolvió, qué mundo más triste sin el Raulillo ¿no?
Me acuerdo de la fuerza y energía de mi amiga Pepa, espero que nos traiga una poquita pronto.
Me acuerdo que me puse una canción triste cuando me confirmaron que había aprobado las oposiciones para profesor de secundaria, a pesar de estar contento. Poco antes, tras terminar una clase en la que me había gustado, un alumno me dijo “qué máquina maestro”, creo que esa ha sido mi mejor experiencia como profe hasta la fecha.
¡Cómo no! me acuerdo del proyect ………….lo que pasa que el proyecto………….y del IG-3.
Me acuerdo de los pelos rubios de la Julia en una acampada en Espiel.
Me acuerdo abrazarme tan fuerte a Yolanda una noche que nos unió para toda la vida. No me acuerdo de amar a nadie como amo a Yolanda desde el primer día que la vi.
Me acuerdo del Saker decirle al Estiben entre risas, esas risas que uno tiene cuando sabe que dice la verdad “Tú no te olvidas de mí en tu puta vida”. Pues eso.