en más de un mundo

Amapola Sánchez: Libros.

Amapola Sánchez sale de casa con un objetivo bien definido: robar en la librería Beta de la Plaza de San Hipólito Sexografías, el libro de la periodista peruana Gabriela Wiener. Tiene una teoría muy poco elaborada, la verdad, que justifica esta costumbre de sustraer libros. Se ha levantado tarde de la cama y ya está el sol pegando fuerte, anoche no podía conciliar el sueño porque le inquietaba la posibilidad de haber dejado de hacer algo muy importante, algo de lo que dependía su bienestar actual y el de sus allegados, pero no podía precisar qué. Estuvo dando vueltas por la cama de matrimonio en la que duerme sola hasta que cansada de no estar lo suficientemente cansada se puso a ver un capítulo de los Soprano vía Series Yonkis (Megavideo). Casi se había tragado la serie completa. Séis temporadas en menos de cinco meses. Amapola Sánchez vivía en un mundo así.Triste historia la de esta familia, se decía cada diez minutos, la cotidianeidad del mal es esto, se decía, cómo pueden, se preguntaba. Me gusta la sonrisa de Tony Soprano, pensó en el duermevela, pero eso ya no era pensar, ella lo había expuesto así: en el duermevela no se piensa sino que una es pensada por la nada, imaginada por el hueco fundamental, nuestras ocurrencias no son nuestras sino de otro que no está, son las proyecciones que un videodj inexistente e inverosimil pincha en nuestras cabezas. Por eso nunca les hacía demasiado caso, eran gilipolleces de un don nadie. Le besaría la sonrisa, pensó antes de quedarse dormida. Ahora camina con paso decidido por la cuesta de la Corredera. Sus Trans, imitación más que lograda de las Vans, acarician los adoquines. El suelo de Córdoba quema. Está en plena calle comercial y no se siente especialmente guapa. Lleva un condón en el bolsillo que a veces le palpita en sus pantalones como si fuera un animalito enfermo. De vez en cuando se palpa el bolsillo y el tamagochi de látex sigue ahí. Lleva una camiseta muy larga y muy ancha con un dibujo agudo, tipo graffiti de Banksy. Sabe que muchos hombres follarían con ella ahora mismo. Le gusta mirar a los ojos y sonreir a las jovencísimas madres rumanas con las que se encuentra. Ella es buena gente. Y además sabe, entiende, escucha. Entra en la librería. Saluda a los dependientes y piensa que os jodan. Pero no lo piensa por esos dependientes en particular -ella es buena gente, repito- sino para darse ánimos. Aunque también es verdad que en el mundo en el que vive Amapola Sánchez los libreros son dependientes de librería con contrato temporal y ya no son tan respetados por los lectores como antaño. Sección de novedades, y el libro no está, al menos ella no lo ve. Una de las reglas de oro de la buena ladrona de libros es no preguntar al dependiente por el ejemplar en cuestión. Se salta la regla de oro.Un día es un día. Sí, editorial Melusina, por favor. Pues no. Nada. Vaya putada. ¿Y ahora qué? Ahora nada, a otra cosa mariposa. Se dirige a la sección de filosofía. La sección de filosofía es un punto ciego. Eso pasa en muchas librerías. Además está mucho menos concurrida que las demás. Es fácil llevarse ontología gratis.A Amapola Sánchez eso le hace gracia. La filosofía tiene su puntito ciego, je je. Se abrocha bien el cinturón, dos libros le caben perfectamente, es casi verano y no hay que pasarse. Algunos días de invierno ha llegado a llevarse seis. Tiene la cara roja de vergüenza y está guapísima, pero eso nadie lo ve. Coge dos libros, uno actual y un clásico: Habitar la tierra de Félix Duque, porque mola saber qué se está pensando ahora en España y El mundo como voluntad y representación, de Schopenhauer porque ya va siendo hora. 45 euros en total. Ni siquiera los hojea, directamente se los mete por debajo de los pantalones, por debajo de las bragas. Siente la presión del conocimiento en su coño y sonríe con sonrisa forzada aunque nadie la esté mirando. Sale de la sección de filosofía sin prisa, se detiene un momento en la de teatro, que es muy pequeña y tampoco tiene mucho éxito. Hace tiempo. Ahora ya se siente con fuerzas para alcanzar la puerta de la calle sin poner cara sospechosa. Pasa por delante de un dependiente, lo mira fijamente y dice, hasta luego, gracias, pasa por la caja principal mira al otro dependiente, hasta luego, gracias. Gracias.
- Perdona, eh, chica, un momento.
- ¿Si?
- Nada, que acabo de ver el libro en el almacen, Sexografías, aun no estaba catalogado, si te esperas un momentito te lo puedo sacar.

5 comentarios

  1. A esta tía la conozco yo, fijo. Vive por mi barrio. Sólo se puede subir la cuesta de la corredera desde una dirección.
    Por cierto, ¿tendremos segunda parte?
    Ya me gustaría a mí tener la valentía de Amapola. Hay un montón de libros que me gustaría leer.
    Un saludo Oche, nos vemos pronto.

    6 abril 2009 a las 15:04

  2. oche zamora

    Qué bien que nos veamos pronto porque eso significa que hay actor de extinción y no en extinción. Un abrazo.

    6 abril 2009 a las 15:15

  3. Actor de extinción….
    Ya te contaré. Tengo una versión de Psicosis 4.48 preparada para meterle mano (que será después de extinción) y necesito una ayudita tuya para lo que estoy escribiendo: lo del secuestro. Me llevo lo que tengo escrito y te lo cuento, pero de momento hay un monólogo que me gustaría que lo miraras a ver si sale algo bonito de tu mano.
    Un abrazo.

    6 abril 2009 a las 17:16

  4. PeritoenLunas

    Muy Oche Zamora, sobretodo el final, resuenan las voces del callejón sin salida en la librería Beta.

    Amapola Sánchez,curioso nombre, me recuerda a Juanito Alimaña, o si preferimos a Pedro Navaja. Aunque al igual que la construcción de su nombre, y sexo, su personalidad, su intención es opuesta, Amapola es buena gente. Aunque también está en cierta forma, en el extrarradio vital o moral. Parecen dos sentidos de una misma dirección. No sé si me explico.
    Me ha gustado Oche.
    Por cierto te has leído Sexografías, qué curioso parece.

    6 abril 2009 a las 18:56

  5. Amapola

    Hola.
    Yo soy Amapola Sánchez. Es decir mi nombre es Amapola Sánchez.
    Y bueno, si bien la chica de la historia no soy yo. Hay muchas coincidencias.

    eso era.
    Saludos

    10 julio 2011 a las 19:41

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